jueves, 30 de noviembre de 2017

Atículos Mas Leídos En 2017

Se acerca el final del año 2017, momento de recapitular como ha ido dicho año para de esta forma saber que es lo que os gusta mas, cuales fueron los títulos que mas os han llamado la atención, y en que tipo de crítica valoráis mas mi trabajo. La verdad es que donde mas visitas, comentarios y debate se ha formado es en el teatro musical en cualquiera de sus vertientes, siendo la zarzuela el género que mas seguís, quizás por varios motivos que me gustaría comentaros. No hay muchos blogs especializados en zarzuela, y mucho menos en crítica de la misma. En ópera la oferta es abrumadora, pero en zarzuela no, y creo que el aficionado ha encontrado en Desde La Platea un rinconcito en el que se habla de nuestro género lírico desde el respeto, el cariño, y en el que intento que no solo se hable de los cantantes y su actuación, sino que se sepa un poco mas de nuestra zarzuela, sus compositores, y diferentes estilos, seguiré por esa línea ya que para mi es un auténtico placer ver zarzuela y luego comentarla, je je je. El teatro musical también tiene importancia dentro de vuestros gustos, en el que ocurre algo parecido que con la zarzuela, con una salvedad, yo siempre intento hacer un análisis no solo desde el punto de vista teatral, sino también musical, que a veces se descuida un tanto en el género musical, aunque poco a poco nos vamos poniendo las pilas y el nivel va subiendo a pasos agigantados, especialmente en un año como el 2017, especialmente importante para la industria de los musicales donde ha habido muchos e importantes estrenos. Ahora mismo en Madrid hay al menos cuatro musicales de primer nivel en cartel y hasta donde yo se, todos con muy buena salud en cuanto al taquillaje, una clara muestra de que cada vez los musicales están mas asentados en el gusto de los espectadores patrios. Otra sorpresa han sido las entrevistas, que empecé a finales del año pasado, y que sin ninguna duda os interesan, al tenor del número de visitas y especialmente de comentarios que suscitan. Las entrevistas son laboriosas de hacer, lo reconozco pero el resultado merece la pena, y son un testimonio de primera mano sobre la situación que viven nuestras artes escénicas vista desde dentro. Nuestros artistas tienen muchas ganas de hablar, así que aquí seguirán teniendo su voz, para expresarse y decir cuanto deseen. Por cierto, en la sección de entrevistas nos espera unas cuantas sorpresas muy jugosas en el próximo ciclo que ya iréis descubriendo.

    


El año que se va he publicado casi 40 críticas, y he visto mas de 50 espectáculos de toda índole, ya que no hablo de todo lo que veo, lo primero porque si considero que no conozco lo suficiente sobre lo que voy a hablar prefiero no hacerlo, y segundo porque realmente a veces me resulta imposible escribir cada vez que voy al teatro. En 2017 he visto teatro, musicales, ópera, opereta, zarzuela, revista, danza, conciertos, recitales, circo y practicamente todos los géneros que conforman las artes escénicas, y si los he visto es basicamente por dos motivos, disfrutar y aprender. No os imagináis lo que se aprende viendo y documentándose sobre los espectáculos, y tampoco os imagináis lo adictivo que es. Cada vez quiero saber mas, y sobre todo cada vez soy mas consciente de lo poco que sé, y lo mucho que me queda por aprender.
Muchísimas gracias por el seguimiento que me hacéis, nunca pensé tener tantas visitas como tengo, y espero seguir en la misma línea, ya que parece ser que es lo que os gusta. Venga no me enrollo mas que parezco una persiana y vayamos con el listado en cuestión.

      




-En el puesto número diez, un musical que está teniendo una estupenda acogida y que sin duda ha sido una de las sorpresas de la temporada, La Familia Addams.

                                               



-En el puesto número nueve,  la entrevista que le hice el pasado mes de julio al barítono Luis Cansino. Luis habló sin pelos en la lengua y parece ser que eso os gustó.


                                                




-En el puesto número ocho, El Cantor de México.  Una opereta que arrasó en el Teatro de La Zarzuela, por la que yo siento un cariño muy especial, y que ha dejado bien claro que este repertorio interesa y que se debe ser revisado con mas asiduidad.

                                                  




-En el puesto número siete, Mi Última Noche Con Sara. Musical de pequeño formato con una interesante premisa en el que se nos cuenta a grandes rasgos la vida de "Saritísima" Montiel.


                                                         




-En el puesto número seis, Château Margaux y La Viejecita. Un acertado programa doble de Género Chico en versión libre de Lluis Pasqual.

                                              





- En el puesto número cinco,  el clásico de Tennessee Williams Una Gata Sobre Un Tejado De Zinc Caliente, en una producción que si bien es cierto tuvo una irregular factura, os interesó mucho en su momento. 

                                    




-En el puesto número cuatro, Mayumaná Rumba, la novedosa y adrenalítica nueva producción de esta formación que rompe la taquilla allá por donde pasa.


                       



-En el puesto número tres, La Villana, uno de los grandes títulos de Vives, representado esta vez  de forma muy operística, y que no resultó todo lo satisfactoria que debería haber sido.


                                




-En el puesto número dos, Billy Elliot, posiblemente la apuesta mas ambiciosa de la cartelera del momento, y con una acabado de altura.

                                



- Y en el puesto número uno... tachán, tachán.... Un Chico De Revista. Una apuesta muy estimable que los aficionados al género frívolo agradecimos infinitamente, y que esperemos que no se quede en solo un oasis en el desierto revisteril que son nuestros teatros. 

                      




Espero que el año que viene mis apreciaciones os resulten igual de interesantes, por mi parte seguiré al pie del cañón intentando contaros "lo que mis ojos ven, mis oídos escuchan, y mi alma siente". Ese es el propósito del blog desde que lo inauguré y seguiré manteniéndolo espero que por mucho tiempo. Muchas gracias a tod@s! 

viernes, 24 de noviembre de 2017

El Gato Montés, Los Clarines Del Miedo.

Ayer asistí al estreno de la segunda función de la temporada 17-18 del Teatro de La Zarzuela, El Gato Montés, reposición de la misma producción que se llevó a cabo cinco años atrás y que ya me fascinó en su momento. Reponer este título y  el montaje de Plaza, me parece un acierto que solo tiene un pero, las pocas funciones que se van a llevar a cabo. El Gato Montés sin duda es un título de interés que no se ve habitualmente, y que tiene el favor del público, que se siente muy atraído por una obra de gran fuerza dramática y que tras muchos años en el olvido, fue rescatada por Miguel Roa para ser devuelta al lugar que se merece con gran justicia.
Tenía un tanto difusa la producción, no en vano ha pasado un tiempo considerable, y reconozco que me apetecía mucho volver a verla, así que bastante animado me acerqué a la Zarzuela, dispuesto a pasármelo bien y sobre todo disfrutar, algo que sin ninguna duda hice, ya que la noche fue exitosa en grado sumo. El público fue muy favorable en el estreno tanto a lo escénico como a lo musical, y la producción muy aplaudida, con gran justicia, para ser sinceros.



El Gato Montés, denominada como " Ópera Popular Española En Tres Actos y Cinco Cuadros" con música y libreto de Manuel Penella, se estrenó en Valencia en febrero de 1917, para posteriormente ser estrenada en Madrid, llegando incluso hasta Nueva York , siempre con éxito arrollador allá donde fue presentada. Cuentan las crónicas de la época que el Maestro Penella la noche del estreno en el Principal de Valencia fue llevado a hombros desde el teatro hasta la puerta de su casa por un público entusiasmado por lo que acababa de presenciar. El éxito de El Gato Montés fue uno de los mas grandes de su época y se mantuvo en vigor hasta mas o menos los años 30, para posteriormente pasar al mas estrepitoso de los olvidos, solo quedando para la posteridad el famoso pasodoble torero, quizás el mas representativo de la música taurina de todos los escritos, pero que el gran público durante muchos años no asoció ni por asomo a una obra lírica.
Manuel Penella compuso una partitura muy inspirada y de ecléctica factura, de tintes veristas en su concepción y de profunda raíz española en su música, especialmente en cuanto al folclore andaluz se refiere, sin restarle profundidad en la concepción de los personajes a nivel musical, ni por supuesto un efectismo escénico mas que considerable. La obra se escucha con facilidad y agrado, aunque bien es cierto, no busca mas que entretener al público y dar aquello que exactamente le pide a una obra que algunos tildan de ligera y que yo encuentro francamente notable, tanto en su estructura, impoluta desde todo prisma, y que sin renunciar a la melodía fácil por momentos, no deja de tener muchísimos pasajes de gran enjundia musical, profundidad dramática y fuertemente descriptiva. Sirva como ejemplo de lo que planteo el insuperable cuadro de la corrida, en la que las distintas variaciones sobre el pasodoble central, sirven de catalizador del drama de forma absolutamente soberbia y cargada de categórica sabiduría teatral. La obra de enormes exigencias para su terceto protagonista, requiere de voces sólidas y rotundas para poder ser llevada a cabo al nivel deseado, siendo un auténtico desafío vocal que resulta impactante en aquellos momentos en los que Penella saca la artillería pesada dejando boquiabierto al respetable por su fuerza y dificultad. En cuanto al material literario, que ha sido muy criticado por su exacerbado tipismo yo voy a romper una lanza, ya que sin ninguna duda funciona, y a todas luces su crescendo dramático resulta muy gratificante  en su conjunto. A este nivel el acto mejor resuelto es el segundo de gran empaque escénico, siendo el tercero el mas flojo dramaticamente que no en su concepción musical. El Gato Montés cuenta una trágica historia con unos personajes quizás muy manidos, pero que nos llegan en su visceralidad y en su aire de tragedia desmelenada, excesiva, y que resume a la perfección lo que el género operístico ofrece como sublimación de las pasiones humanas.



Vayamos con el elenco, superlativo en líneas generales, como iré desgranando.

Gerardo Bullón como Hormigón, Miguel Sola como Padre Antón y Milagros Martín como Gitana, se encuentran realmente inspirados en sus roles, dotando de gran presencia escénica a sus creaciones, especialmente Martín que triunfa en su pequeño pero importante papel, dotando de gran fuerza dramática al rol que le ha tocado en suerte. Sola y Bullón brillan en los personajes mas cómicos de la función ofreciendo una trabajo musical de altura, y mas que logrado a nivel escénico.

Itxaro Mentxaka, mezzo-soprano, como Frasquita.
Reconozco que no conocía a Mentxaka, y ha sido una grata sorpresa. Cantante de peculiares técnica y presencia escénica, me pareció adecuadísima para el papel a todos los niveles, resultando muy solvente en lo vocal, con voz de mezzo pura, de interesantes graves y sin problemas en los volúmenes. La encontré magnífica en lo escénico, especialmente durante el tercer acto, en el  que lleva a cabo un encomiable trabajo de implicación emocional cargado de profundidad y prestancia.

Andeka Gorrotxategi, tenor, como Rafael Ruiz "El Macareno".
Gorrotxategi repite en el rol del torero que ya ejecutó en el anterior estreno de la producción. Nuestro tenor cantó con gran bravura y mas que respetable volumen, llegando sin ningún problema en los momentos mas comprometidos de la partitura, que son muchos, y sirviendo un canto de calidad, belleza y de línea impecable de principio a fin. El agudo bien resuelto y de impactante acabado, suena hermoso y pleno, siendo la expresividad  una de sus grandes bazas en la bellísima plegaria del segundo acto que fue de un lirismo insuperable y realmente emotiva. Gorrotxategi sale mas que airoso de su complicado papel llevando a cabo un trabajo redondo y mas que estimable en líneas generales. 

Nicola Beller Carbone, soprano, como Soleá.
Me he reconciliado con Carbone tras una Villana no del todo adecuada, volviendo por sus fueros en la gitanilla protagonista de la función, de forma mas que eficaz y de sólida ejecución técnica, en un personaje de endiablada tesitura que requiere de un centro y graves  potentes y un agudo grande y fácil. Carbone las da todas en una creación vocal en la que primó una línea de canto muy bien definida, y en la que los tremendos saltos de la partitura son ejecutados de forma ejemplar siendo muy interesante el agudo, atacado de forma brillante y enorme en su resolución. La voz suena grande y redonda practicamente en toda la función, a excepción de la primera parte del aria principal, en la que los matices todavía no están del todo resueltos, pero que intuyo que se irá solventando a medida que vaya haciendo funciones. Pasa la tremenda orquesta que la obra posee sin el mas mínimo problema y resulta adecuadísima para el papel a todos los niveles. Escenicamente se encuentra acertadísima, resultando sensual cuando el texto lo requiere, telúrica y de gran dramatismo en los momentos mas trágicos de la función. 

Juan Jesús Rodríguez, barítono, como Juanillo "El Gato Montés"
Magnífico y felizmente retornado al Teatro de La Zarzuela en el  que hacía varías temporadas que no los disfrutábamos. Rodríguez es uno de los barítonos españoles mas importantes del momento, muy merecidamente, sin ninguna duda, como ayer demostró con creces. Nuestro cantante de noble timbre, carnoso y enorme volumen, ofreció una auténtica lección de canto en todas sus intervenciones, especialmente en la página compuesta a modo de racconto del primer acto en el que resultó estremecedor por su capacidad expresiva y las insuperables facultades canoras que tiene. De soberbio fraseo, férreo control del aire, y matizadísimo en sus intervenciones, Rodríguez triunfa por sus características de  barítono de mimbres clásicos en su voz, y en la que un trabajo cargado de honestidad y sensibilidad fueron la marca de la casa. Ojalá veamos muchas veces mas a Juan Jesús Rodríguez en el coliseo de la Calle Jovellanos, Madrid y el Teatro de La Zarzuela nos lo merecemos.



Coro Titular del Teatro de La Zarzuela con dirección de Antonio Fauró, correctísimo en una obra en la que la masa coral no tiene gran protagonismo, a no ser durante el primer acto. Magníficos en la salida de "El Macareno" uno de mis momentos favoritos de la ópera, y los innumerables partiquinos que se llevan a cabo en El Gato Montés y que interpretan los miembros de coro, resultan correctos y solventes en su cometido.

Ramón Tebar lleva la batuta de la OCM de forma espectacular, con un sentido de la teatralidad mayúsculo y poniendo el acento en los momentos mas dramáticos de la función de forma inspirada e inteligentísima. Las cuerdas se encuentran en completo estado de gracia, y el viento metal tan arriesgado siempre, cumplió con su cometido en la mayoría de sus intervenciones, salvo algún pequeño patinazo sin importancia al final de la función. Tebar sirve una función en la que las dinámicas se encuentran muy cuidadas, y que si bien es cierto en los volúmenes fue generoso, dado el elenco con el que el espectáculo cuenta no resultó ningún problema, sino todo lo contrario, llenando de brillo y trágico sabor a un obra de complicada dirección que en la mano de Tebar se hace amena y disfrutable.



Vayamos ahora con la propuesta escénica:

José Carlos Plaza firma el espectáculo, llevando a cabo una mas que interesante lectura de un texto difícil de poner en pie. Plaza se sale del tópico, optando por la elegancia visual, la claridad en la exposición de lo que quiere contar, y un estudiado viaje a la esencia de la ópera, que se ve perfectamente modernizada sin afectar en absoluto el mensaje que se quiere dar. La obra marcadamente trágica, aunque con sus momentos de comicidad, según la visión de nuestro regista se ubica en un entorno oscuro y fanatizado de ecos descorazonadores y cercanos a la España Negra, todo ello dentro de la mesura en lo visual, sin caer en la españolada, es mas huyendo de ella, y logrando un trabajo de gran altura escénica, de gran belleza y medido dramatismo. Especialmente interesante resulta el complicado cuadro de la corrida que se puede ir de las manos por menos de nada, y que en manos de José Carlos Plaza se convierte en un ejercicio de sutileza y esquisitez estética plagado de hallazgos escénicos y de gran eficiencia dramática. No me imagino otro enfoque para El Gato Montés en los tiempos que corren, en el que otras lecturas mas folclóricas resultarían mas que indigestas para el público actual. Plaza engrandece la función de forma superlativa, de forma respetuosa y de impecable acabado formal. Mención especial para los figurines de Pedro Moreno de una belleza insuperable, y para las grandiosas coreografías de Cristina Hoyos que llegan al paroxismo en la zambra, que preludia al cuadro de la corrida, en la que Soleá se reencuentra con sus raíces gitanas de forma muy lírica y perfectamente justificada dentro de la evolución del personaje. También deben de ser tomadas muy en cuenta las luces y escenografía de Francisco Leal que dotan a la función de una belleza arrebatadora por momentos, conseguidas atmósferas y que redondean el espectáculo hacia lo estratosférico.





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jueves, 2 de noviembre de 2017

Carmen, Cambian Los Tópicos, La Esencia Queda

El pasado día 30 me tocaba ver mi segunda función de abono del Teatro Real. Se trataba de la tan cacareada Carmen de Calixto Bieito, aunque realmente sea de Bizet algo que parece que se nos ha olvidado, y que llegó en un delicado momento por motivos que todos conocemos, y en el que la sensibilidad hacia los símbolos nacionales, y hacia la unidad de nuestro país, está especialmente candente. Le cayó a Matabosch esta Carmen en el peor momento, y parece ser que se ha decidido "limar" la versión de Bieito por aquello de evitar una escandalera o el tildar de oportunista una producción que se estrenó hace unos cuantos años ya, y que realmente ha tocado en estas fechas por mera casualidad. Tenía muchísima curiosidad por ver esta Carmen, que me negué a ver en vídeo, aunque el material sobre la misma es abundante y facilmente encontrable. Quería llegar limpio de toda información a la función, para dilucidar por mi mismo lo que Bieito quería contar, y ver si la cosa era para tanto escándalo como me habían dicho. La verdad es que la función no escandaliza a nadie, y ya se ha quedado un poco viejuna en su planteamiento, pero sigue manteniendo interés, y reconozco que me sorprendió para bien como luego iré contando. No soy yo especialmente aficionado a las boutades de Calixto Bieito, pero cuando las cosas funcionan se debe reconocer, ya que como muchas veces digo, soy espectador desprejuiciado, y si lo que me cuentan me interesa lo expongo sin el mas mínimo problema.
Me acerqué al Real con ganas de ópera, con ganas de Carmen, y con ganas de pasármelo bien, ya que Carmen por muy trillada que esté, reconozco que me pirra y que casi siempre que la veo ( además de haberla cantado, la he visto unas cuantas veces) disfruto en alguno de sus momentos. La velada fue francamente irregular, por lo musical no por le escénico, y salí decepcionado de una ópera que no nos puede dejar fríos, ya que Carmen es pura tripa y ciertamente impactante si se resuelve de manera afortunada. Esta producción me dejó gélido en practicamente la totalidad de las tres horitas que duró. Salí del teatro exactamente igual que entré y con ganas de escuchar una Carmen con fuste y que me hiciera revolverme en mi asiento, algo que para ser sinceros, no ocurrió en ningún momento.



Carmen se estrenó el 3 de marzo de 1875 en París, fue masacrada por la crítica, los críticos siempre metemos la pata, ya lo sé... Se dijo en su momento que la música era incomprensible, excesivamente moderna, su argumento demasiado dramático, y fue calificada de "españolada", por lo exagerado de su tipisimo. Tan solo un anciano que estaba entre el público llamado Franz Liszt, cuando acabó la representación, dijo que ese era el futuro de la música, casi nada... No le hizo caso ni Blas, y eso que Liszt gozaba de gran prestigio, prestigio que sirvió de poco, Carmen estaba sentenciada. La ópera no se pudo estrenar en Garnier por aquello de los diálogos y Bizet se tuvo que conformar con la Opéra-Comique, algo que ya lastró el estreno, considerándose un poco de segunda. Bizet nunza superó el fracaso de Carmen y un ataque al corazón acabó con su vida tan solo 3 meses después de su estreno, sin llegar a imaginar ni a ver el descomunal éxito que su ópera cosechó posteriormente. La pura realidad es que Carmen rompió estilos, e hizo saltar por los aires la rígida estructura de la ópera en su tiempo, siendo precursora del posterior Verismo, algo que en el momento de su estreno el purismo reinante fue incapaz de ver, apreciar y sobre todo tolerar, siendo el caso del estreno de esta ópera uno de los mas injustos y uno de los fiascos mas célebres de la historia de la música. Es cierto que la trama de Carmen es muy desmelenada, y abusa de la truculencia y la sexualidad por momentos, pero señores, con lo que vino después con Puccini, Carmen se queda en una reunión de postulantas a carmelitas descalzas, con una brutal escena final y una sensualidad muy bien plasmada en la partitura, pero bastante light en comparación con las obras veristas mas duras. La realidad es que los espectadores del momento no estaban preparados para Carmen. Bizet en su partitura plasmó de forma asombrosa la música española, y la psicología de sus personajes, algo que todavía andaba en ciernes y no estaba del todo asentado en la ópera. Toda la obra es ejemplar, y nada sobra o falta en ella, aunque el acto III se me haga un poco cuesta arriba, y eso que en él se encuentra una de mis páginas favoritas de la partitura, el Aria De Las Cartas. Otra cosa que caracteriza Carmen es el acompañamiento musical de lo que ocurre en escena cuando no se canta, hay momentos de orquesta sublimes, el primer encuentro de Carmen y Don José, es uno de los mas hermosos de la función a nivel orquestal, y el brío de toda la obra, hace que se nos pase en un suspiro. Carmen es de esas ópera como La Traviata, que nos pueden parecer que están muy quemadas, pero siempre se descubren cosas nuevas cada vez que la escuchamos, máxime cuando Carmen posiblemente sea la ópera mas grabada de toda la historia, con múltiples y variadísimas lecturas. No me gusta echar la vista atrás, ya que considero que comparaciones son odiosas, por tanto dejo al gusto del consumidor cual es su versión favorita de la insigne ópera de Bizet, y hoy libre de referentes, hablaré de la Carmen que vi en el Real el pasado lunes.



Vayamos con el elenco, irregular en grado sumo, y en algunos casos deficiente como os iré contando.

Correctísimos comprimarios, destacando Le Dancaïre de Borja Quiza, Le Remendado de Mikeldi Atxalandabaso, y las Mercedes y Frasquita de Lidia Vinyes Curtis y Olivia Doray respectivamente. Estuvieron perfectos en el famoso Quinteto, de complicada musicalidad y brillante ejecución por parte de nuestros cantantes, que se encuentran a su vez acertadísimos en la parte actoral, dando vida a una cuadrilla vulgar y temible a partes iguales. 

Kyle Ketelsen, bajo-barítono, como Escamillo.
Irregular y de menos a mas. Tuvo ciertos problemas de volumen en los Cuoplets de salida, donde solo brilló (y mucho) en la zona aguda, siendo poco audible en el centro y graves. En el tercer acto la cosa cambió bastante y le vi muy atinado en el dúo con Don José, donde la voz ya sonó mas plena, y a todas luces mas homogénea que en su difícil salida. Ketelsen sirve a nivel actoral un escamillo de altura, muy galán con aires chulescos y poderosa presencia escénica, reconozco que por esa parte me ganó por la mano desde que pisó el escenario, ya que da el papel a la perfección, y parece tenerlo muy medido en lo dramático, mandando de forma rotunda en todas sus escenas.

Eleonora Buratto, soprano, como Micaëla.
No estuvo del todo afortunada por varios problemas, el primero y mas notorio la falta de matices cantando, y un duro y metálico timbre que fueron totalmente a la contra de lo que Micaëla es. No vi por ningún lado el dulce carácter de nuestra heroína, y su celebérrima aria resultó fría y poco sensible en su ejecución. Me pareció estar viendo a un personaje wagneriano cantando a pleno pulmón durante toda la función y no a la melíflua Micaëla. Para ser justos hay que decir que el volumen que posee es atronador y pasa la orquesta sin el mas mínimo problema, de forma excesiva en la mayoría de los momentos, y a mi personalmente no me acabó de convencer. La realidad es que ni en la parte vocal ni en la expresividad ofrece lo que el personaje debe ofrecer. 



Leonardo Caimi, Tenor, como Don José.
Tampoco estuvo al nivel nuestro tenor, al que vi francamente apurado por momentos, con serios problemas con el aire, y que llegó bastante agotado al tercer acto y que fue ahí donde mas se acusó el descontrol del instrumento. Sufrí bastante por él durante toda la función, ya que en la zona aguda si bien es cierto que no galleó en ningún momento, la sensación de que la voz se iba a quebrar era muy patente. La voz es bonita, con cuerpo y ciertamente no hubo problemas en los volúmenes, pero si es cierto que hay complicaciones en la zona de paso, en la que me pareció que abusó de los trucos  llevando en exceso las partes mas comprometidas a su terreno, algo que en una partitura tan conocida como es la de Carmen canta por soleares.Tampoco el fraseo resultó satisfactorio, y su aria principal, una de las mas bellas de toda la historia de la ópera, pasó sin pena ni gloria, siendo muy poco expresiva en su ejecución, resultando decepcionante y fría en igual medida. En el último acto estuvo mas acertado, y vislumbré ligeramente aquello que Don José nos debe ofrecer, en una interpretación en la que la frialdad fue la tónica, y las dificultades a la hora de abordar un papel complejo y de grandes exigencias vocales.

Gaëlle Arquez, mezzo-soprano, como Carmen.
Desaprovechada, en grado sumo, y posiblemente la mejor cantante de la noche. Arquez posee un bello timbre de mezzo pura, de carnosidad y voluptuosidad en el sonido, y de gran volumen. Me faltó expresividad, matices, y sensualidad en la interpretación. Pero estoy convencido de que con otra dirección musical se podría haber sacado mucho mas de ella, ya que me pareció una artista muy completa y con sobradas facultades para abordar el papel. Estuvo correcta en sus momentos mas emblemáticos y sirvió una estimable Habanera que me dejó muy buen sabor de boca. Me pareció un tanto vacilante con las notas en algunos pasajes e intentando buscar la afinación según iba cantando, pero para ser sinceros tampoco me molestó en exceso, y en líneas generales disfruté de su trabajo, aunque no estuviese muy apoyada por la batuta como mas tarde explicaré. Arquez sale airosa de esta Carmen y me encantaría verla en otra producción donde puede brillar como me dio la sensación que puede hacerlo. Muy entregada en lo actoral sirvió una Carmen sensual en lo físico, desprejuiciada, y con momentos de gran valentía como intérprete que realmente deben ser tomados en cuenta, especialmente, durante el dúo del segundo acto con Don José, que si bien es cierto, como partenaire se lo puso difícil dada la poca química escénica que destiló nuestro tenor, y que Gaëlle Arquez supo bandear con tablas y entereza.



Coro Titular Del Teatro Real, con Andrés Máspero al frente, impoluto en sus intervenciones. Fue de lo mejorcito de la velada. Carmen es una obra complicada para el coro, y en esta ocasión se vio perfectamente reflejada en la ejecución de la masa coral, que resulto muy matizada, empastada y atronadora en el cuarto acto tal y como mandan los cánones. Resuelven perfectamente la parte escénica, y las evoluciones de los hombres durante el primer acto cargan de empaque la propuesta escénica de forma muy gratificante, y de impactante resolución visual.


Marc Piollet llevó la batuta al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, y no estuvo todo lo afortunado que debiera. Amén de unos tiempos excesivamente vivos y peligrosamente cercanos al chim-pún en algunos momentos, la ausencia de matices fue la tónica de la función. Todo me sonó exactamente igual en esta Carmen, desde la Obertura, hasta la Quadrille no hubo diferencia ni en tiempos ni en volúmenes. Piollet hace aburrida a Carmen, y durante el segundo y el tercer acto, la cosa se convierte casi en insufrible, donde la poca chicha teatral y el sonido carente de cualquier chispa, consiguieron que se me hicieran eternos. Que Carmen nos resulte indiferente es difícil e imperdonable, y Marc Piollet parece ser que ha puesto mucho empeño en ello. Lamento ser tan duro, pero uno de los principales motivos por los cuales salí tan desencantado de esta Carmen fue la dirección de orquesta, no vi la riqueza de la partitura de Bizet por ningún lado, cuya expresividad es uno de los motivos por los cuales esta ópera es la mas popular de todas las que se han compuesto jamás. 



Vayamos ahora con la propuesta escénica.
Calixto Bieito firma la producción, resultando un acierto su enfoque y la vuelta de tuerca que se le da a la ópera. Bieito actualiza Carmen sin huir del tópico, pero en vez de la castañuela la peineta y la mantilla, Bieto nos propone la nevera de playa, el Toro de Osborne y la España "cani" y "poligonera" que tan bien entronca con la España Negra que reflejó Carmen en su momento, y que nuestro director extrapola en el tiempo de forma acertadísima y revulsiva por momentos. Los personajes de Carmen son en líneas generales de baja estofa, siendo llevados aquí al límite, y resultando escalofriantes por momentos. Todo lo que ocurre en el coche durante el segundo acto es terrorifico como denuncia de la cosificación de la mujer, y de la falta de escrúpulos de unos personajes llevados al límite con gran coherencia teatral y escasas concesiones al lirisimo. Del mismo modo resultan igual de efectivas las transiciones entre acto y acto, especialmente el paso del segundo al tercero, donde la belleza asoma por unos momentos mientras un torero completamente desnudo realiza un amago de tienta a la luz de la luna, logrando unas imágenes de gran inspiración poética y que apoyan a la perfección el bellísimo interludio que transcurre en el foso. Es justo reconocer el gran trabajo por parte de Bieito en una función muy pensada y que si bien es cierto no escandaliza ni sorprende tanto como en el momento de su estreno sigue resultando interesante y apreciable en practicamente toda su extensión.





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Como nota aclaratoria decir que las fotos no se corresponden en su mayoría al elenco que esta crítica ocupa.




martes, 31 de octubre de 2017

Nada Es Imposible, El Mago Pop Vuela Alto.

Según la RAE, ilusionismo significa "arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales". El ilusionismo en España está muy denostado, y en ciertos círculos se considera un arte de segunda, mas propia de relleno en espectáculos de variedades y cumpleaños y bautizos, que lo que realmente es, una sacrificada disciplina, con grandes posibilidades escénicas, y que sin duda bien ejecutada resulta un entretenimiento de primera que hace las delicias de todo tipo de públicos.
De un tiempo a esta parte la magia en España está sufriendo cambios acercándose mas a los grandes espectáculos que se pueden ver en Estados Unidos, donde el sentido del show y la espectacularidad están mucho mas marcados, y van mas allá del mero juego del mago con un mazo de cartas y un tapete verde, no se me entienda mal, no critico este tipo de magia, sino que expongo que son espectáculos diferentes, los dos igual de válidos, aunque quizás enfocados a públicos diferentes, y dos formas de entender la magia, una mas teatral y con un concepto de show mas presente, y la otra mas intimista y quizás mas pura en su esencia.
A mi me encanta la magia, y creo que realmente tiene interés para el gran público. La cuestión está en conseguir sorprender al respetable con los trucos y que la calidad del espectáculo dignifique el difícil arte del ilusionismo, poco a poco lo estamos consiguiendo, y tengo la sensación de que la magia está de moda, al tenor de como anda la cartelera con este tipo de espectáculos.



Nada Es Imposible, es el nuevo espectáculo de Antonio Díaz, El Mago Pop, y que en estos momentos está reventando la taquilla del Teatro Rialto, de forma mas que justificada y entendible según iré desgranando en esta crónica.
Reconozco que Antonio Díaz ya me conquistó en su anterior esepectáculo, La Gran Ilusión. Desconocía a este mediático mago, ya que practicamente no veo televisión, y para según que cosas parece que vivo en Marte. La cuestión es que aquel día que asistí al teatro sin saber muy bien que iba a ver, me encontré a un carismático personaje de una pasmosa conexión con el público y que entendía la magia de una forma muy teatral, y en la que los medios técnicos eran igual de importantes que los recursos que netamente se le dan por sentado a los ilusionistas. Vi tres veces el anterior espectáculo, y me fascinó por igual cada vez que lo vi. En cuanto me enteré de la nueva producción no veía la hora de echarle un vistazo, ya que la cosa prometía bastante, al tenor de las noticias que me iban llegando sobre el espectáculo y que resultaron ser ciertas en su totalidad, siendo el resultado la mar de satisfactorio como ya me veía yo venir.




Nada Es Imposible es una vuelta de tuerca a lo grande sobre el anterior espectáculo de Antonio Díaz, donde todo se hace mas espectacular, mas teatral, y sobre todo mas mágico, consiguiendo epatar al respetable varias veces durante la función, siendo un entretenimiento de primer nivel con interés desde múltiples ángulos, y con resultados estimables en líneas generales.
Para sostener el espectáculo es imprescindible la personalidad de nuestro mago, que va ganando enteros con el tiempo, y que quizás va dejando atrás la imagen mas tierna que tenía, para utilizar la retranca, que tan bien le funciona, como recurso de comicidad y de enganche con el público, que entra al trapo suavemente y sin poner ni la mas mínima resistencia. El Mago Pop hace con nosotros literalmente lo que le da la gana, de forma inteligente, velocísimo en las respuestas, y con una capacidad de improvisación mas que respetable, llevando a cabo un trabajo que entronca con lo actoral de forma muy directa y acertadísima. Antonio Díaz, además de ser un mago de gran solvencia es un estupendo comunicador, y un eficiente encantador de serpientes, algo que es casi mas importante que los trucos en si, el mago no solo debe hacer magia, sino que debe convencernos de que la está haciendo, y sobre todo debe conseguir que dejemos engañarnos por él. Para ello la conexión mago-público debe ser perfecta, algo que el Mago Pop consigue con creces de forma deliciosa, medidísima con ingenio y control absoluto del escenario.



No pienso destripar absolutamente nada del show, se debe ver virgen de toda información para de esta forma disfrutar mas y mejor de la función, aunque hay varias cosas de la producción reseñables y que intentaré exponer sin hacer "spoilers" pero para que os hagáis una idea del espectáculo.
Visualmente, Nada Es Imposible, gana empaque y fuerza visual con respecto a la anterior producción, y en cuestiones de presupuesto se ve ampliamente superado, siendo el resultado de primera magnitud y con una mas que destacable prestancia visual, especialmente en la parte de la iluminación, algo indispensable en los espectáculos de estas características, y que en este caso dan a la función el toque justo de espectacularidad así como la dosis exacta de disimulo en cuanto a la resolución de los trucos, que por muchas vueltas que se le de, y mirad que me pasé media función intentado descifrar los intríngulis del asunto, resultan en su mayoría practicamente imposibles de descubrir.

Nada Es Imposible está dirigido por Mag Lari, siendo un acierto total en líneas generales la labor de dirección, dotando al espectáculo de un sentido de la teatralidad importante, y que resulta ya una marca de la casa en los shows de nuestro mago. El trabajo que se barrunta detrás de esta producción me parece ímprobo, porque absolutamente todo en la función está ajustado de forma milimétrica, y cuadra a la perfección lo técnico con lo "mágico" siendo asombroso el nivel conseguido en este ámbito. Por otro lado hay que destacar el ritmo de la función ligero y adecuadísimo en las transiciones entre número y número, algo crucial en el desarrollo de un espectáculo de magia. Mag Lari sirve momentos de gran potencia visual, consiguiendo un espectáculo cargado de magia teatral, no solo la que el ilusionista ofrece, sino la que los recursos escénicos del espectáculo ofrece y que la convierten en una experiencia sensorial y participativa de resultados conseguidísimos.



En resumen, Nada Es Imposible, es un entretenimiento familiar, bien presentado, bien vestido,  de una resolución impecable, y con una voluntad muy clara de dignificar la magia convirtiéndola en un gran espectáculo. Su mayor atractivo sin duda se encuentra en la figura de el Mago Pop, pero, el envoltorio no se queda atrás dando al show un empaque mas que notable y un espectacular acabado formal bastante por encima de la media de este tipo de producciones en nuestro país, y lo que es mas importante, consiguiendo que nuestros problemas del día a día se queden en la puerta del teatro por la hora y media aproximada que dura la función, y que creamos que la magia existe, a fin de cuentas el teatro consiste en eso ¿no? .





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jueves, 26 de octubre de 2017

Animales Salvajes, Viviendo En Una Jaula.

Los zoológicos humanos, quizás sean uno de los fenómenos mas vergonzosos de toda la historia de la humanidad. Desde al menos el S.XVI hay noticias de personas exhibidas por diversos motivos, en zoológicos y circos, alegando el supuesto "interés" que podría tener el ver personas de razas exóticas, graves malformaciones o enfermedades de impactante sintomatología. Esto que nos puede parecer una aberración viéndolo con los ojos del año 2017, hasta bien entrado el S.XX era común, y nadie se escandalizaba por ello, y para ser sinceros, incluso hoy en día, las reservas indias y de diferentes pueblos de ancestral cultura, no dejan de tener ciertas reminiscencias de lo que aquellos zoológicos eran. Sin ir mas lejos, yo mismo, hace unos años en un viaje a Tailandia, encontrándome en la remota frontera con Birmania, visité el famoso poblado de las mujeres jirafa, y fue una experiencia no muy agradable, en la que me sentí bastante incómodo, ante algo que encontré ciertamente humillante para las propias mujeres, además de profundamente anacrónico. Bien es cierto que viven de los turistas, que están en un entorno lo mas parecido al suyo (son refugiadas birmanas, no tailandesas) y que no parecen ser infelices, a pesar de las durísimas condiciones de vida que tienen. Pero no pude dejar de pensar que quien era yo para ver a otro ser humano como algo exótico e invadir su espacio vital por el mero hecho de ser testigo de unas costumbres muy diferentes a las nuestras. El poblado de las mujeres jirafa, obviamente está a años luz de lo que eran los zoológicos humanos, donde personas eran tratadas como animales, exhibidas en jaulas, y la dignidad de estas gentes se perdía entre los barrotes, mientras los espectadores les lanzaban comida y se reían de ellos como si no sintieran ni padecieran. Es decir un atentado en toda regla contra los derechos humanos y la dignidad de las personas.
Esto que cuento viene a colación de Animales Salvajes, la pieza de Miguel Campion que se está llevando a cabo en Nueve Norte estos días, y que refleja lo que planteo de forma muy directa.


Animales Salvajes, pieza de duración media, nos cuenta la historia de Ota y Kras, un chico y una chica que viven encerrados en un zoo. La historia es sencilla, la vida de Ota, nuestro protagonista,  se ve trastocada cuando Kras, la primera mujer que ve en toda su existencia, aparece en el que es su hogar. Ota de naturaleza simple y mas bien conformista con la vida que le ha tocado vivir, ve rotos todos sus esquemas, cuando Kras le hace ver muchas cosas que nunca se había planteado. Con esta premisa Campion refleja al ser humano en su esencia, perfectamente plasmada en nuestros dos personajes, y explora nuestros sentimientos desde diferentes aristas. La obra desprende una ternura infinita, especialmente en el ingenuo personaje de Ota, mientras que Kras, sirve de denuncia ante las injusticias y las vejaciones, así como para que veamos como los vapuleos de la vida van forjando nuestra personalidad y nos van desposeyendo de la inocencia que todos tenemos en nuestra infancia . El despertar al sexo, el amor, la ira, el humor, y todo aquello que nos hacer ser humanos se ve plasmado de forma fluida y acertadísima en un texto que fluctúa entre lo lírico y lo naturalista de forma muy acertada, y sobre todo equilibrada, ya que lo cómico y lo dramático balancea a lo largo de la hora y poco que dura la función de forma admirable y muy dinámica. Campion dosifica en su texto la información de forma muy astuta, ya que se nos va dando con cuentagotas, para de esta manera mantener nuestro interés, y así contarnos todo lo que quiere sin prisa pero sin pausa, de forma amena y de atractivo acabado. Mas allá de la premisa (interesante a todas luces) del zoológico humano, la obra trasciende por la disección de nuestra naturaleza, y el mensaje de intenciones universales que de ella se deducen. La jaula sirve como catalizador del conflicto, ya que los personajes no pueden salir del entorno en el que se encuentran y por tanto se ven abocados a estar juntos, potenciándose de esta manera las emociones, en algunos casos soterradas y bastante primarias, pero para que engañarnos, comunes a todo el ser humano. Nos encontramos ante un texto, que si bien es cierto, está tratado de forma amena y ligera, entraña verdades como puños, y rezuma belleza por todas partes, belleza sencilla y reconocible, sin duda la mas genuina que existe.


Vayamos con el elenco.

Tino Antelo y Patricia Fuertes dan vida a los dos protagonistas, en códigos interpretativos similares, aunque con diferentes caracteres y dificultades actorales. 

Antelo como Ota lleva a cabo un trabajo cargado de ternura, sin caer en lo melífluo y con gran empaque actoral, donde prima un tono físico y vocal de altura, y un sentido del texto muy acuciado. Todo está dicho de forma certera, pensado y estudiado sin restar naturalidad, a un personaje de gran dificultad, ya que si bien es cierto que es ingenuo no es tonto, y encontrar ese equilibrio no es fácil. Muy sentado en sus intervenciones sirvió una función con gran peso escénico, llena de verdad y muy emotiva por momentos. Reconozco que me encantó su trabajo, honesto y que consigue la empatía del público practicamente desde que empieza la función. Antelo es ese tipo de actor que todo lo que dice parece que acaba de venirle a la cabeza, trabajo que yo encuentro sumamente difícil y que valoro mucho sobre un escenario, y que denota una implicación importante a todos los niveles, y que siempre se refleja, como en este caso, en un resultado brillante y muy gratificante para el espectador.

Patricia Fuertes, como Kra, ofrece un trabajo con mas carácter en sus intervenciones dada la naturaleza de su personaje. Resulta el contrapunto perfecto de su compañero, siendo muy notoria la química existente entre los dos. Le ha tocado a nuestra actriz el personaje mas emocional de la función, no resultando esto ningún problema, ya que llega a todos los estados de ánimo sin problemas y de forma adecuada. Fuertes dota a Kra de cierto aire de misterio muy conseguido, ya que vislumbramos un pasado (que existe) y que mide a la perfección, dando pistas pero no relatándolo, hasta bien avanzada la función. Por otro lado su personaje tiene muchas aristas, y encuentra perfectamente la forma de que entendamos que lo que no quiere es que le hagan daño, de ahí sus reservas ante ese jovencito sin desbravar que es Ota. Kra viene de vuelta, y sirve para abrirle los ojos a Ota de forma dura, convincente y mas que acertada, siendo esto sin duda mérito de Patricia Fuertes, que redondea muy bien su trabajo y de forma mas que acertada.


Miguel Campion se encarga también de la labor de director de escena, además de dramaturgo. Nos encontramos ante un montaje sencillo, pero eficiente, que en algunos momentos busca la complicidad del público que en ocasiones actúa como visitante del zoo en el que Ota y Kra se encuentran, como efecto funciona y está muy bien integrado en la acción. Campion deja hacer a sus actores, pero sabe conducirlos por los vericuetos del texto, sobre todo en cuanto al aire de cada personaje, que nuestro director y dramaturgo sabe imprimir a la perfección en los actores para que todo se entienda tal y como concibió en el texto. Se intuye un trabajo consensuado y cuasi de laboratorio en el que se aprecia unos previos interesantes y muy bien tramados. Todo plasmado desde un prisma de verdad y organicidad mas que notable y que enriquece la función en grado sumo. Si bien es cierto que la propuesta es modesta, si que posee de unas adecuadas músicas y unas logradas transiciones entre escena y escena, de perfecta coherencia dramática y de asequible lenguaje teatral. La obra se disfruta enormemente, y el regusto agridulce que se desprende del espectáculo se encuentra en el punto justo de sazón para que después de verlo lo pensemos en nuestra casa y saquemos nuestras propias conclusiones.



En resumen, Animales Salvajes es un ejemplo claro de teatro sólido, de envoltorio sencillo pero realizado de forma muy inspirada y de claras intenciones en su planteamiento. Disfruté mucho viendo la función y mi sonrisa casi perpetua durante todo el espectáculo se vio congelada en mas de una ocasión ante la dureza de lo plasmado, eso si, de forma delicada pero contundente, y sin ningún atisbo de afectación en su acabado.


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miércoles, 18 de octubre de 2017

La Familia Addams, Terrorificamente Divertida.

Esta temporada que acaba de comenzar viene cargada de grandes estrenos, y los musicales son una importante parte de la cartelera, ya que por ahora al menos hay en cartel cuatro producciones, mas alguna que todavía está por estrenar. Se trata sin duda de un síntoma muy bueno, y que nos dice que el género musical cada vez tiene mas adeptos en nuestro país. Algo que a mi personalmente me encanta por varios motivos. Que haya variedad y oferta, quiere decir que los musicales interesan. y además que el espectador cada vez entiende mas el género y se educa de la mejor forma posible, es decir viéndolo, ya que las grabaciones son fantásticas, pero un pálido reflejo de la totalidad de un espectáculo. Un público que conoce el género lo convierte en exigente, y por tanto el nivel debe subir en las producciones, ya que lo de dar gato por liebre cada vez resulta mas difícil. Esto que planteo se está viendo reflejado en las últimas producciones de musicales que estoy viendo, ya que el nivel ha subido, y el género cada vez se encuentra mas asentado en nuestras carteleras, con intérpretes especializados en comedia musical, y de variada y sólida técnica.
La pasada semana se estrenó La Familia Addams, la comedia musical de Broadway, y esta producción es un ejemplo paradigmático de lo que planteo, ya que cuando las cosas se hacen bien así se debe reconocer. La Familia Addams ha sido toda una sorpresa, de esas que todos los años se dan en nuestras carteleras, en las que una obra sin mas aspiraciones que la de entretener se muestra como un descubrimiento muy agradables, y que resulta muy gratificante de ver.


La Familia Addams con música de Andrew Lippa y libreto de Marshall Brickman y Rick Elice, se estrenó en Broadway en 2010 y fue nominada a dos premios Tony ( mejor musical original, y mejor actor de reparto) se llevaron a cabo 711 funciones, y si bien es cierto que no se puede considerar uno de los grandes éxitos de la cartelera neoyorkina, por el pasaron importantes figuras del musical estadounidense, entre ellas Nathan Lane y Brooke Shields.
La obra está basada en las tiras cómicas del mismo nombre, que han sido llevadas al cine y a la televisión en múltiples ocasiones. Nos encontramos ante una partitura de cierta dificultad en algunos momentos, especialmente en el personaje de Miércoles, y con sorprendentes momentos de atonalidad que van en total consonancia con la peculiar forma de ser de sus protagonistas. Los coros son abundantes, y complicados, especialmente en las féminas, y de gran importancia en el desarrollo de la función, ya que se encuentran presentes practicamente durante todo el espectáculo. Cada personaje principal tiene su numero de lucimiento, y alguno de los secundarios también se deben batir el cobre a nivel musical en algunos momentos.
El libreto, ligero y divertidísimo, se encuentra mejor desarrollado en su primera parte que en la segunda, pero funciona sin problemas como lo que es, un divertimento sin pretensiones y liviano, para pasar una tarde sin complicaciones. La historia gira en torno al conflicto que conlleva que Miércoles, hija de la familia, se enamore de una "persona normal" algo que para Los Addams es un problema ya que su visión de la normalidad es un tanto peculiar. Toda la acción se desarrolla durante la noche que Miércoles presenta a su novio y a sus padres en la mansión familiar, con las consabidas situaciones cómicas que conlleva el choque de trenes entre una conservadora familia de Ohio y los ténebres Addams.


Vayamos con elenco.

Alejandro Mesa, como Pugsley Addams.
Muy cumplidor y entregado, si bien es cierto que tiene un papel un tanto desagradecido, Mesa lo lleva a cabo con gran solvencia y naturalidad, cumple sin problemas en todas las disciplinas, y logra que nos creamos este extraño adolescente de maneras masoquistas, y con una curiosa forma de entender el amor fraternal, sillas eléctricas incluidas.

Meritxell Duró, como la Abuela
Conocidísima por el espectador dado su paso en La Cubana, Duró da vida a esta peculiar anciana en su código habitual, muy centrada en lo corporal y de arrolladora comicidad. Nuestra intérprete, especialista en este tipo de papeles, resulta ideal para llevar a cabo un personaje que en otra actriz con menos personalidad, quizás pasase sin pena ni gloria, Duró lleva el papel a un terreno caricaturesco en grado sumo y con gran efecto cómico en todas su intervenciones. Dotando de su peculiar impronta a su trabajo y logrando con creces redondear su trabajo.

Fernando Samper, como Fétido Addams.
Magnífico en un comprometido papel, el mas tierno de la función, y que Samper profesional avezado del género lleva a cabo de forma impecable. Samper dota a Fétido de una bonhomía muy de agradecer, y brilla mucho en sus múltiples partes cantadas. De perfecto tono tanto en lo actoral como en lo musical, Samper realiza un trabajo contenido y de amable apariencia. Nada sobra y nada falta en el extraño poeta enamorado, no diré de quien, que nuestro actor ejecuta con oficio y aparente facilidad.

Andrés Navarro, como Malcolm Beineke.
Correcto, aunque en un código mas sobrio que el resto de sus compañeros, ya que el papel no da lugar a excesos. Muy sentado en todas sus intervenciones actorales, lo encontré un tanto destemplado en lo musical, pero sin llegar a molestar, ya que nos encontramos ante un papel mas enfocado a un actor que a un cantante.

Julia Möller, como Alice Beineke.
Soy mucho de la Möller, lo reconozco, siempre cumple y me parece una gran cantante. Alice Beineke tiene sus momentos de dificultad, especialmente durante una desmelenada escena. Escena que resulta magnífica en manos de nuestra actriz. De agudo facílisimo y bonito timbre, Möller brilla mucho, y resulta muy cómica. Möller nunca falla, y siempre es garantía de un trabajo bien hecho, en Los Addams sorprende, por el código mas extremado del personaje, que al que no nos tiene acostumbrados, y que funciona a las mil maravillas.

Iñigo Etayo, como Lucas Beineke.
Otro caso de personaje sin mucha chicha, llevado a buen puerto, gracias a la estupenda presencia escénica de Etayo, y a sus mas que correctas intervenciones musicales. Tiene mucha química con Lydia Farrén, su enamorada, algo imprescindible para que sus escenas funcionen.

Lydia Fairén, como Miércoles Addams.
De lo mejorcito de la noche. Miércoles es posiblemente el papel con mas complicación a nivel musical y actoral del espectáculo, y Fairén resulta muy adecuada en todas las disciplinas. Vocalmente estuvo magnífica, en un rol que precisa de facilidad en la zona aguda, control de la zona de paso y un buen fraseo. Lydia Fairén pasa la prueba con nota, ayudando mucho el bonito timbre tipicamente musicalero que posee, y que resulta el idóneo para  el personaje. En la parte actoral se encuentra deliciosa, en un trabajo medido al centímetro, y donde el gesto contenido, pero calcado al referente que tenemos del personaje, es primordial, y que nuestra actriz tiene estudiado de forma admirable, siendo el resultado redondo y consiguiendo que entendamos perfectamente a Miércoles, algo que para ser sinceros, es realmente difícil, porque el papelito se las trae.

Xavi Mira, como Gómez Addams.
De gran solidez escénica, y con aires de primer actor, que diría un antiguo, dota de mucha entidad a un personaje en el que se sustenta gran parte de la función, con gloriosos apartes, y que necesita de una intérprete con buenos recursos para llevarlo a buen puerto. Mira le da el toque justo de calzonazos a Gómez, y sobre todo una gran naturalidad consiguiendo que nos identifiquemos con el en algunos momentos de la función. Hace una pareja estupenda con Carmen Conesa, su amádisima Morticia, siendo sus escenas juntos de lo mejorcito de la función.

Carmen Conesa, como Morticia Addams.
Magnífica, si bien es cierto que va de menos a mas, ya que su papel brilla mas en el segundo acto que en el primero. La carismática matriarca de Los Addams no es moco de pavo, y Conesa la lleva a cabo con oficio y aires de gran diva, especialmente en su número principal, con el que triunfa de pleno, y así se lo agradeció el respetable. Me pareció ver cierto agotamiento vocal, especialmente en la zona aguda, nada que moleste ya que el conjunto de su trabajo resulta mas que satisfactorio, y queda muy bien rematado en la parte actoral, donde la hierática presencia de Morticia está perfectamente reflejada, así como las famosas frases lapidarias que hacen a este personaje tan especial.

Mención especial para el soberbio Lurch de Javier Canales, cuya presencia escénica resulta impagable y de arrolladora comicidad. Hizo las delicias del niño que estaba sentado a mi lado, que solo con verle caminar sobre sus zapatones ya se moría de la risa.


Conjunto espléndido, con momentos de gran complejidad a nivel musical y coreográfico, cumpliendo sin problemas en todas las disciplinas. Todos bailan y cantan de maravilla, y se encuentran perfectamente integrados en la función, con unas intervenciones muy bien movidas y con unas mas que logradas evoluciones. 

El espectáculo lleva orquesta en directo  (con Pedro Arriero a la cabeza que lleva la batuta con gran pulso teatral) y que la verdad es que suena de maravilla, parece ser que los tiempos de la música enlatada en los musicales ya han pasado a la historia, algo muy de agradecer, y que debe ser reconocido.


Esteve Ferrer se encarga de la dirección artística, y lo hace con gran tino, Ferrer es muy consciente del material que tiene entre manos, y por tanto, como no nos encontramos ante una obra de gran calado literario, sino ante un entretenimiento ligero, apuesta por el gag visual y los chistes patrios de forma muy acertada, logrando que el espectáculo sea cómico en grado sumo, y divertidísimo. Ferrer dota a toda la función de un ritmo fabuloso, algo muy importante en la comedia, donde los diálogos van picados y los chistes se encuentran perfectamente encajados. Todo el espectáculo tiene cierto aire a comedia musical clásica que resulta muy gratificante, liviana y sin mas pretensión que la de entretener al respetable. Visualmente la función está conseguidísima, si bien es cierto que nos encontramos ante un musical de formato medio, lo que se tiene se aprovecha de forma admirable y muy resultona. Desde la magnífica escenografía de Felype de Lima, que ya sorprende antes de levantarse el telón, hasta las, una vez mas, magistrales luces de Juanjo Llorens, todo funciona a la perfección en una producción, dotada de mucha magia teatral, cierto encanto naif, y con unos trucos escénicos, fáciles, pero efectivos. Nos encontramos ante un producto realizado con esmero en su propuesta escénica, y que resulta mas que satisfactoria en su acabado final. La Familia Addams es terrorificamente divertida, está llevada a cabo con un gusto exquisito, y muy cuidada a todos los niveles, especialmente en su elenco y tratamiento visual. Sin duda un espectáculo para todos los públicos, y que hará las delicias de los mas pequeños, sin restar los guiños al público adulto con un sentido del humor gamberrete por momentos y de mas que fácil digestión.





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